Automatizar la casa no es comprar diez aparatos a la vez, sino hacerlo por capas para que todo se entienda y funcione entre sí.
Fase 1 — red: un router estable y, si la casa es grande, una red de malla Wi-Fi. Sin buena cobertura, ningún dispositivo inteligente es fiable.
Fase 2 — hub y protocolos: un hub compatible con Matter y Thread permite mezclar marcas. Prioriza estándares abiertos antes que ecosistemas cerrados.
Fase 3 — iluminación y enchufes: es lo que más se nota. Empieza por las luces de zonas comunes y crea escenas «despertar», «fuera de casa» y «noche».
Fase 4 — seguridad: cámaras y sensores de apertura. Usa contraseñas fuertes y verificación en dos pasos en las apps.
Fase 5 — rutinas: enlaza todo con automatizaciones (si llego a casa, enciendo la luz y pongo música).
