Al cambiar a LED, olvida los vatios y piensa en lúmenes (luz real) y kelvin (temperatura de color).
Referencia rápida: dormitorio 100–150 lm/m², salón 150–200, cocina y baño 300–400, pasillos alrededor de 100.
Temperatura: 2700–3000 K para descanso y ambiente cálido; 4000 K para trabajo y cocina; evita 6000 K en estancias donde descansas.
Regulación: un dimmer y bombillas regulables dan mucha más versatilidad que cambiar de lámpara; comprueba que la bombilla indique «dimmable».
Evita el parpadeo y el deslumbramiento directo: difumina con pantallas y coloca la luz de trabajo delante, no detrás, de tu posición.
