La diferencia entre un café aceptable y uno excelente está menos en la máquina y más en la molienda, la dosis y la temperatura.
Presión: busca 9 bares reales en el grupo, no «15 bares» de marketing. Nueve bares es el estándar para un espresso correcto.
Depósito y vapor: si preparas varias tazas, un depósito de al menos 1,5 L evita recargar; la varilla de vapor es imprescindible si te gusta la leche texturizada.
Limpieza: prioriza grupo y bandejas desmontables y depósitos accesibles. Una máquina difícil de limpiar acaba abandonada.
Molino: si puedes, invierte antes en un molinillo de muelas que en la propia máquina. Es el cambio que más se nota en taza.
